Saber cómo va, sin preguntar.
Paneles, pedidos, existencias e informes escritos alrededor de tu forma de trabajar y conectados con los programas que ya tienes, para que el estado de cada cosa esté en un solo sitio.
Media empresa vive en una cabeza.
Preguntas por un pedido y la respuesta depende de quién haya venido esa mañana a la oficina.
Cada área termina montándose su propia hoja: una para presupuestos, otra para el almacén, otra que solo entiende quien la hizo. Ninguna encaja con la siguiente, y la foto verdadera acaba repartida entre correos, mensajes y memoria.
Ningún negocio debería detenerse porque la persona que lo sabía todo se fue de vacaciones.
Lo que acaba sustituyendo a las hojas.
Panel del día
La pantalla que abre tu gente al llegar: qué ha entrado, qué va tarde y qué está esperando a alguien. Sin abrir cinco archivos.
Pedidos y partes
Altas, presupuestos, partes de trabajo y estados que avanzan según tus reglas, con quién hizo cada cosa y cuándo anotado al lado.
Existencias y movimientos
Entradas, salidas y ajustes descontados donde toca, el histórico de por qué falta lo que falta y un aviso al bajar del mínimo.
Clientes, tarifas y proveedores
Fichas con el precio pactado, las condiciones y lo que ya se llevó, para cobrar lo acordado sin rebuscarlo en otra pestaña.
Informes que se miran
Lo que necesitas ver cada semana, calculado solo: márgenes, retrasos, consumos. Y exportable el día que alguien te lo pida en hoja.
Hablando con lo tuyo
Tu contabilidad, tu tienda o tu correo siguen donde están: el panel se entiende con ellos en lugar de reemplazarlos.
Nadie cambia de sistema de golpe.
Sentarme
Me siento a ver un día normal: qué se apunta, dónde, y cuántas veces se copia lo mismo.
Acotar
Elegimos el trozo que más duele hoy y dejamos el resto donde está hasta que le toque.
Volcar
Tus hojas entran dentro con lo que merezca la pena conservar; la morralla se queda fuera.
Estrenar
Ese trozo pasa a usarse de verdad, se lima con el roce de las primeras semanas y entra el siguiente.
Se adapta a ti, no al revés.
Tu vocabulario
Si en tu oficina eso se llama expediente, en la pantalla pone expediente. El programa aprende tus palabras.
Un solo sitio
Un dato se escribe una vez y se lee desde donde haga falta. Apuntarlo dos veces es volver a empezar.
Tu facturación, a tu manera
Se adapta a cada cliente: se conecta con el programa que ya usas o se emite dentro del sistema, según tu normativa.
Sin peaje mensual
Corre donde tú digas y no cuesta más por sentar delante a una persona nueva el mes que viene.
Aquí manda lo aburrido y probado.
Una herramienta que tu gente abre cada mañana no puede colgar de una moda. Elijo bases de datos serias y piezas que vayan a seguir ahí dentro de unos cuantos años.
Siempre hay una hoja que lo aguanta todo.
Preguntas frecuentes
Lo que más me preguntan antes de empezar. Si tu duda no está aquí, escríbeme.
¿Por qué no contratar un programa de suscripción?
Si tu forma de trabajar es estándar, probablemente deberías hacerlo, y te lo diré. El software a medida compensa cuando tu negocio funciona con reglas propias (tarifas por cliente, lotes, partes de trabajo, varios almacenes) o cuando un programa genérico ya te obligó a llevar aparte, en Excel, todo lo que no encajaba. En cuándo dejar Excel en la empresa explico cómo distinguir un caso del otro.
¿Qué pasa con la información que ya tengo en hojas de cálculo?
Se aprovecha. Antes de cargarla la reviso contigo: qué columnas siguen sirviendo, qué registros están duplicados y qué conviene dejar fuera. Así el sistema arranca con datos limpios en lugar de heredar los errores de las hojas. Los archivos originales siguen siendo tuyos, y el sistema permite exportar informes a Excel cuando alguien los pida.
¿Se puede usar desde el móvil o fuera de la oficina?
Sí. Es una aplicación web, así que funciona en el navegador de cualquier ordenador, tableta o teléfono, sin instalar nada. Cada persona entra con su propio usuario y ve solo lo que le corresponde según su puesto: quien trabaja en el almacén no tiene por qué ver los márgenes, y dirección puede consultar el panel desde donde esté.
¿Cuánto cuesta un software de gestión a medida?
Depende de cuántos procesos cubra y con cuántos programas tenga que conectarse, así que el presupuesto se hace a medida. Recomiendo empezar por un solo módulo, el que más horas te hace perder hoy, y ampliar después: la inversión inicial es menor y ves el resultado antes de seguir. Mis precios están muy por debajo de los de una agencia. Escríbeme y lo valoramos.
¿El sistema puede emitir facturas?
Sí, si lo necesitas, y se decide en cada proyecto. Si tu contador o tu gestoría ya trabajan con un programa de facturación, lo habitual es conectarse con él para que los datos le lleguen sin copiarlos a mano. Si no, la emisión de facturas puede formar parte del propio sistema, ajustada a lo que exige la normativa de tu país.
¿Y si lo que necesito es un sistema de inventario y ventas?
Puede que ya exista. Si tienes varias tiendas o almacenes, trabajas con lotes o compras y vendes en varias monedas, mira Stockvenza, el sistema de inventario y ventas que desarrollé para ese caso. Si encaja, te ahorras construir desde cero. Si tu operación necesita algo distinto, lo hacemos a medida.
¿Cuántas hojas de cálculo sostienen tu semana?
Cuéntame qué se apunta hoy en una hoja, quién la mantiene y qué programa no piensas soltar. Con eso ya te digo por dónde empezaría yo y qué dejaría para más adelante.